No encuentro mi esencia, el estilo es cosa inoportuna dicen los orientales, lo importante es conservar la esencia de Dios en nuestro cuerpo, yo tengo poco que decir de mi mundo; me preocupa decir la palabras nostalgia o luna, por una parte esta mi niñez y la dura adolescencia, palabras que creía el mundo entero interior y exterior, una forma única de mirarme hacia dentro, reflejos en el espejo, unos ojos empañados ensayando la forma de llorar o la forma de ocultar las lágrimas.
No le temía entonces a las palabras comunes y hoy tampoco les temo, pero la razón es muy distinta a aquellos tiempos. Para que utilizar otras palabras, no hablar del viento sino de un céfiro, es algo tonto cuando las personas que nos rodean no son intelectuales y nunca lo van a hacer, no es su culpa claro, es está pésima educación que no tiene bases si quiera para idealizar que cambie. Además los pocos inteligentes, regados como pequeños granitos agonizantes en medio de la basura no van a comprar el librito insignificante que logremos publicar. Nadie nos va a leer y si nos leen no nos van a comprender. Entonces, para que esforzarnos con escribir fuera de lo común, escribir para nadie, para ser locos condenados. Para la pantalla. Con razón en mi mundo capitalista me ven de manera tan insignificante, yo riéndome de ellos, con rabias dolorosas, y ellos compadeciendo a esta pobre pobre.
Palabras comunes
¿El espejo es un lugar común en la poesía,
Lo es su reflejo,
Su eternidad en oscuridad,
Su vacío impenetrable?
¿Es un lugar común los hombres y mujeres que dicen llamarse o los nombran poetas?
Que vengan las melancolías, las lunas y los espejos, que vengan los poetas
con sus ojeras y cigarrillo a dibujar en el aire esa pereza de partir y el afán de la huida,
En mi mesa esta servido el cansancio de la existencia.
Este es el país común,
Lugar paraíso sin la preocupación de la belleza ya superada y el hueco donde caemos sin querer y que maldecimos cuando encontramos.
No hay reglas, quienes escuchan tienen la piel sensible, el oído atento y se bañan en miel todos los días, son tan suaves que no realizaran juicios en un lugar de palabras comunes. Es cuestión de un juego inocente.
De tanto esquivar los lugares comunes
ahora sufro por no poder escribir las palabras amor ni nostalgia ni melancolía,
Entonces olvidada de la forma bella de nombrar la luna y la soledad me doy por perdida, no gritaré de mis profundidades hastiadas con las palabras que tanto nos llenaron y hoy vomitamos en retorno al escucharlas.
